LA TERMINOLOGÍA EN LA TRADUCCIÓN ESPECIALIZADA

CABRÉ, M. T. (2004) «La terminología en la traducción especializada». En: Gonzalo García, Consuelo; García Yebra, Valentín (eds.) Manual de documentación y terminología para la traducción especializada. Madrid: Arco/Libros. Colección: Instrumenta Bibliológica. p. 89-122. ISBN: 84-7635-578-5. (CL).

Cita: “[…] la terminología es absolutamente imprescindible para el ejercicio de la traducción especializada en tanto que la traducción es necesaria para la terminología sólo en aquellos contextos lingüísticos con necesidades neológicas.” (M.T. Cabré, 2004: p.2)

Palabras clave: terminología, traducción, comunicación especializada, unidad terminológica, interdisciplinariedad.

Reseña

La autora del texto que comentamos es María Teresa Cabré i Castellví, lingüista y filóloga catalana especialista en lexicología, lexicografía y terminología. Es catedrática en la Universidad Pompeu Fabra, es la autora más representativa en el ámbito de la terminología internacional. Algunas de sus obras como La terminología. Representación y comunicación. Una teoría de base comunicativa y otros artículos (1999) representan un pilar fundamental en la disciplina de la terminología.  Ha sido directora del TERMCAT desde 1982 a 1988 y en 2007 recibió el premio internacional de Terminología Eugen Wüster.

Para empezar, existe una clara relación entre la terminología y la traducción con muchos puntos de coincidencia. Hasta hace poco, debido al origen práctico de ambas, no eran consideradas disciplinas, por lo que coinciden en el objetivo de reafirmar su carácter disciplinar. Las dos participan de otras disciplinas debido a su carácter poliédrico (interdisciplinariedad) y guardan una estrecha relación con la información y la comunicación, en tanto que transmiten conocimiento especializado. Sin embargo, la terminología no tiene un sentido comunicativo por sí misma, sólo como representación de un campo de conocimiento, mientras que la traducción tiene un carácter finalista, es decir, es una finalidad en sí, producto de un acto de discurso natural.

Pero la relación existente entre la terminología y la traducción especializada es asimétrica, ya que la traducción especializada necesita de la terminología tanto en su vertiente teórica como práctica.  En su vertiente teórica, ya que el traductor especializado debe poseer la capacidad cognitiva del ámbito del texto a traducir; y en su vertiente práctica la terminología es necesaria para resolver los problemas que surgen durante la práctica traductora (trabajo terminológico puntual o ad hoc).

Desde un punto de vista práctico existen tres niveles de implicación del traductor con respecto a la terminología: en el primer nivel de implicación el traductor muestra una pasividad absoluta ante la terminología ya que se limita a consultar ya sea diccionarios, bases de datos especializadas y servicios de consulta terminológica. En el segundo nivel de implicación el traductor va más allá y utiliza su competencia lingüística y crea un neologismo para cubrir un vacío terminológico aunque su participación en la terminología es también nula. En el tercer nivel de implicación es cuando el traductor realmente se implica en el proceso terminológico actuando como terminólogo puntual, en el sentido de que recopila los términos para constituir bases de datos y observa la sistemática de los términos para proponer unidades neológicas. Por último, el cuarto nivel supone el nivel de implicación máxima del traductor en la terminología puesto que el traductor actúa de terminólogo sistemático; esto supone la utilización de  los bancos de datos creados previamente y de los neologismos propuestos para la creación de glosarios que utilizarán otros traductores que trabajen en el mismo campo.

Para ello, el traductor especializado debe reunir tres competencias básicas. La primera de estas competencias es la cognitiva, ya que el traductor especializado necesita conocer el campo especializado objeto de su trabajo para poder identificar y estructurar la terminología. En cuanto al ámbito lingüístico, el traductor debe dominar sus lenguas de trabajo. Y en tercer lugar, la competencia socio-funcional se centra en adecuar el trabajo terminológico o la resolución puntual de un término a los fines que persigue y a los destinatarios del texto. Además de las anteriores, el traductor terminógrafo debe cumplir una cuarta competencia: la competencia metodológica, que consiste en la sistematización y presentación del trabajo terminológico siguiendo una serie de principios. Estos principios se centran en caracterizar la actividad terminológica como una actividad específica. Además, seguirlos nos ayudará a resolver los problemas terminológicos puntuales que surjan durante la traducción, como la ausencia de equivalentes en la lengua meta o, el caso contrario, la proliferación de equivalentes.

Con este texto la autora pretende enfocar, desde una perspectiva de las necesidades específicas del traductor especializado, algunas consideraciones sobre la relación entre la terminología y la traducción en el campo aplicado. Resalta la necesidad de implicación del traductor en la elaboración y uso de recursos terminológicos para ayudar a la resolución de problemas terminológicos puntuales a otros traductores y, obtener así, obtener textos coherentes, adecuados y de calidad que respondan a las necesidades reales de traducción.

Nerea Lledó García
Tatiana Mónaco Molina
María Dolores Molina Candela
Andrea Navarro Martínez
Universidad de Alicante

Anuncis
Aquesta entrada ha esta publicada en Ressenyes, Universitat d'Alacant. Afegeix a les adreces d'interès l'enllaç permanent.

4 respostes a LA TERMINOLOGÍA EN LA TRADUCCIÓN ESPECIALIZADA

  1. Anna Mondragon, Mireia Isal, Mario Soler ha dit:

    El tema de esta lectura nos parece muy interesante, ya que está relacionado directamente con nuestra formación. La especialización del traductor en un ámbito determinado es muy habitual, y es en estos casos cuando las nociones en terminología son necesarias para resolver ciertos problemas que se nos pueden presentar mientras realizamos la práctica traductora.

    Como bien se comenta en la reseña, el traductor puede adoptar distintas actitudes frente a un problema terminológico que se le presente en el texto especializado. Creemos que la actitud ideal frente a una cuestión de esta índole, sería, en primer lugar, consultar los bancos de datos ya existentes, así como otras herramientas terminológicas. Puede que simplemente se dedique a consultar herramientas y su propuesta no trascienda porque sea una solución puntual; pero también puede que el traductor no reúna alguna de las competencias que se nombran en esta reseña. Es decir, que no tenga suficiente conocimiento especializado, que presente alguna carencia en alguna de sus lenguas de trabajo, o que no consiga adecuar su propuesta terminológica a los fines del texto.

    ¿Qué podemos hacer cuando, por ejemplo, no existe un equivalente de un término en la lengua meta? En los casos en que no se encuentre ninguna solución natural a partir de dichos bancos de datos, el traductor es capaz de crear neologismos y de exponerlos en el ámbito al que se refieren. Así pues, el traductor está aportando algo útil en el ámbito de la terminología y ayudando a ampliar los términos de un campo especializado. Esta sería la actitud ideal ante un problema terminológico, ya que adopta la faceta de terminólogo sistemático.

    En definitiva, nos parece que un traductor debe estar suficientemente formado en el ámbito de la terminología, y que debe contar con las herramientas necesarias y el conocimiento especializado del campo en concreto. Con esto, podrá presentar soluciones brillantes a los huecos que, todavía hoy, existen en muchos de los ámbitos especializados de la traducción.

    Anna Mondragón
    Mireia Isal
    Mario Soler

    s.204
    Universitat Pompeu Fabra

  2. Laura Ballester ha dit:

    Buenas tardes,

    El tema del que habláis en vuestra reseña nos ha parecido muy interesante, debido a que la mayoría de traductores, sino todos, tendremos que especializarnos para poder ser más competentes en nuestro futuro trabajo. Gracias a vuestro resumen hemos comprendido la relación entre la terminología y la traducción especializada. Está claro que los traductores especializados necesitamos la terminología para llevar a cabo nuestro objetivo.

    La traducción tiene dos procesos muy marcados, el teórico y el práctico, como bien habéis explicado, y en ambos procesos es necesario un conocimiento terminológico específico. Por lo que respecta a la práctica hay diferentes tipos de implicación: desde la más pasiva en la cual el traductor se ciñe a consultar diccionarios y a dar la primera solución que aparece en ellos, hasta la más activa en la cual el traductor crea glosarios a partir de las bases terminológicas y los pone a disposición del resto de traductores. Nosotros creemos que no existe un nivel de implicación mejor que otro, sino que dependiendo del encargo de traducción cada profesional optará por la más adecuada al texto.

    En la reseña habéis determinado una serie de competencias que debe cumplir el traductor específico como la capacidad cognitiva o la lingüística y la socio-funcional. Dos de estas competencias (la capacidad lingüística y la socio-funcional) son comunes a todo tipo de traductor ya sea especialista o no. Sin embargo, la competencia cognitiva es esencial, pues un traductor no especializado será incapaz de traducir textos que contengan terminología específica de un ámbito determinado. Otra de las competencias que se nombran en el texto es la de seguir una metodología que facilite la búsqueda de términos que puedan presentar problemas, tanto al mismo traductor como a traductores interesados.

    Esta reseña nos ha ayudado a extraer las ideas más importantes del texto de «La terminología en la traducción especializada» de María Teresa Cabré, una lingüista especializada en el ámbito de la terminología. Nos ha ayudado a comprender la necesidad de terminología que tiene la tarea del traductor y la importancia de la implicación del traductor en la terminología. Con la unión de los terminólogos y los traductores se puede conseguir que la lengua esté cada día más adaptada a los distintos campos especializados que encontramos en la actualidad.

    Seminario 201
    Iván Arias
    Laura Ballester
    Rubén Martínez
    Universitat Pompeu Fabra

  3. Edith Barrull, Andrea Martínez y Nerea Molina ha dit:

    Buenas tardes,

    El motivo que ha hecho que vuestra reseña nos haya llamado la atención es que esta habla sobre la terminología en relación con el proceso de traducción especializada, algo con lo que tarde o temprano todos nosotros nos veremos implicados.

    Nos parece interesante la relación que se establece entre traducción y terminología: estamos de acuerdo en que la traducción tiene necesidad de la terminología tanto en su proceso teórico como en el práctico, puesto que el traductor debe asimilar cognitivamente esos términos para después poder ponerlos en práctica en un texto mediante su traducción. No obstante, también creemos que el proceso analítico que presenta la disciplina de la terminología es, cuanto menos, importante, ya que primero el traductor debe analizar el lenguaje para identificar los términos que pueden crear problemas de traducción y comprenderlos para después buscar una solución en el proceso de traducción, ya sea esta la aplicación de un término equivalente que ya esté documentado o bien optar por crear uno nuevo.

    Así pues, nos gustaría destacar que es en el proceso analítico del lenguaje cuando el traductor actúa, como bien decís, como terminólogo puntual, recopilando los términos que resultan problemáticos en la lengua original —hecho que garantiza la total comprensión del texto— para crear los neologismos necesarios que cubran los vacíos terminológicos en la lengua meta. Es aquí posiblemente donde se ve la estrecha relación que poseen la terminología y la traducción, ya que la primera complementa a la segunda: sin conocimientos de terminología en ámbitos de especialidad el traductor no sería capaz de comprender los textos especializados y muchos menos de crear una traducción.

    En definitiva, creemos que se deben ver ambas disciplinas como una misma en el proceso de traducción, debido a la importancia y a la estrechísima relación que hay entre la terminología y la traducción especializada —las cuales quedan claramente reflejadas en vuestra reseña— ya que la primera se debería considerar como un medio para alcanzar un fin, el cual consiste en obtener una traducción de alta calidad.

    Edith Barrull
    Andrea Martínez
    Nerea Molina
    Seminario 104
    Universitat Pompeu Fabra

  4. Retroenllaç: La formació en terminologia: element clau per al traductor especialitzat - TradilingTradiling

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out /  Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out /  Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out /  Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out /  Canvia )

S'està connectant a %s